Redes09 de Julio, 20266 min de lectura

Cuando Explota en Redes: Protocolo para Manejar una Crisis Sin Empeorarla

Ale Chávez
Director & Fundador
Cuando Explota en Redes: Protocolo para Manejar una Crisis Sin Empeorarla

Le pasa a todos en algún momento: un cliente publica una queja que se comparte más de la cuenta, un empleado sube algo desafortunado, un error de facturación se hace público, una respuesta destemplada del community manager queda capturada.

Lo que define el desenlace no es la gravedad del hecho. Es la calidad de la respuesta en las primeras horas, y esa calidad depende casi por completo de cuánto se preparó antes.

Primero: distinguir qué es una crisis y qué no

No todo comentario negativo es una crisis, y tratar cada queja como si lo fuera desgasta al equipo y genera sobrerreacciones. Tres preguntas rápidas:

  1. ¿Está creciendo el alcance por sí solo, sin que nadie lo empuje?
  2. ¿Se sumaron terceros que no tienen relación directa con el hecho?
  3. ¿Hay riesgo de que llegue a medios o de que tenga consecuencias legales?

Con dos respuestas afirmativas, es crisis. Con una sola, es una queja que se atiende bien por los canales habituales y se termina ahí.

Las primeras dos horas

Frená todo lo programado. Lo primero, antes que cualquier otra cosa. Nada peor que una publicación promocional alegre saliendo automáticamente en medio del incendio. Pausá la programación y la pauta activa.

Entendé el hecho antes de hablar. Qué pasó exactamente, quién estuvo involucrado, si es cierto, si es parcialmente cierto. Responder sin información es la forma más rápida de tener que desdecirse después, que siempre es peor.

Reconocé rápido, aunque no tengas la respuesta completa. El silencio se lee como indiferencia o como culpa. Un mensaje breve que diga que tomaron conocimiento, que están revisando y que van a informar, compra el tiempo necesario sin admitir nada que todavía no sabés.

Respondé donde pasó. Si estalló en Instagram, la respuesta va en Instagram. Contestar en otro canal o mandar un comunicado formal a un problema de redes suena a evasión.

Qué no hacer, nunca

  • Borrar comentarios o publicaciones. Alguien ya sacó la captura. Borrar convierte un problema en dos, y el segundo — el encubrimiento — es siempre más grande que el primero.
  • Discutir en público. Aunque tengas razón. Nadie gana una discusión en los comentarios; el que discute pierde por el solo hecho de discutir.
  • Responder con lenguaje corporativo vacío. *Lamentamos los inconvenientes ocasionados* enfurece más de lo que calma. La gente detecta la plantilla al instante.
  • Culpar al cliente, al empleado o al proveedor. Aun cuando la responsabilidad sea de otro, señalarlo en público se lee como falta de hacerse cargo.
  • Responder de madrugada, en caliente. Casi todas las respuestas que empeoran una crisis se escribieron con bronca y sin consultar a nadie.

La estructura de una buena respuesta

Cuatro partes, en este orden:

  1. Reconocimiento del hecho. Concreto, sin rodeos. Qué pasó.
  2. Asunción de responsabilidad, en la medida que corresponda. Ni más ni menos. Si el error fue propio, se dice.
  3. Acción concreta. Qué se hizo o se va a hacer, con plazo. Esta parte es la que más pesa y la que más se omite.
  4. Canal directo. A dónde puede escribir quien tenga el mismo problema.

Sin la tercera parte, la disculpa es un texto. Con la tercera parte, es una respuesta.

La preparación previa, que es lo que realmente importa

Todo lo anterior funciona solo si estaba armado de antes. Lo mínimo que una empresa debería tener por escrito, hoy, antes de necesitarlo:

  • Quién decide. Una persona con autoridad para aprobar una respuesta pública en menos de una hora, y su reemplazo. Si la respuesta tiene que pasar por cuatro aprobaciones, llega tarde siempre.
  • Quién escribe y quién revisa. Nunca la misma persona sola.
  • Un grupo de contacto rápido con esa gente, que se activa apenas se detecta algo.
  • Escenarios probables escritos de antemano. Los tres o cuatro problemas más plausibles de tu rubro, con un borrador de respuesta ya pensado en frío.
  • Monitoreo activo. Alertas por menciones de la marca. Enterarte tarde es la peor manera de empezar.

Después: la parte que casi nadie hace

Cuando pasó, hacé una revisión con el equipo: qué falló en el proceso que llevó al hecho, qué funcionó y qué no de la respuesta, y qué se cambia para que no vuelva a pasar. Escribilo.

Una crisis bien manejada y bien revisada deja a la empresa mejor parada que antes. Muchas marcas construyeron reputación justamente por cómo respondieron cuando se equivocaron.

*En Cosecha Creativa armamos protocolos de crisis y acompañamos a empresas y gestiones cuando el tema ya explotó. Si no tenés nada escrito, ese es el momento de escribirlo: cuando no lo necesitás.*

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